dijous, 1 de març del 2018
#BAKEMONO# Etiqueta i costums quotidianes al Japó actual.
---------------Pensau que, com passa arreu del món, no tothom compleix amb el protocols socials. De totes maneres, els vostres personatges els hauràn de tenir en compte (tant si els volen seguir com si els volen transgredir)--------------
Saludos
Los japoneses no se estrechan la mano. Los saludos se efectúan siempre mediante reverencias: una reverencia ligera para alguien al que se ve todos los días; una más acusada para alguien a cuyo encuentro se otorga más importancia, el equivalente a un saludo más efusivo o respetuoso.
Hogares
Al entrar a una vivienda, los japoneses se descalzan y caminan sin zapatos, es una norma de cortesía básica que todo el mundo cumple. En la entrada de cualquier casa hay una pequeña zona destinada a dejar los zapatos, normalmente con un armario predispuesto para ello, en el que, en algunos casos, se pueden encontrar unas zapatillas para andar por la casa.
Comidas
Casi todos los platos japoneses se comen con palillos. En Japón, no es de mala educación hacer ruido al comer ni sorber (pero sí eructar), de hecho es costumbre, especialmente al comer fideos, que se sorben para que se enfríen según se comen. También es de mal gusto señalar con los palillos o dejarlos clavados en el arroz (ya que esto se hace en las ofrendas de los funerales) y en los restaurantes no se deja propina. También en los funerales se pasan los huesos de los cadáveres incinerados hasta la urna con palillos: por eso es muy desagradable para los japoneses pasarse cosas de unos palillos a otros. En algunos sitios se come sentado sobre un cojín en el suelo, con la comida situada a la altura adecuada. En algunos restaurantes tradicionales también se lleva a cabo la norma de descalzarse para entrar que se cumple en las viviendas, aunque no es lo habitual.
Costumbres generales
Está muy mal visto sonarse los mocos en público, es una grave grosería. Tampoco está bien visto comer por la calle ni besarse en público. Sin embargo, hacer gárgaras en cualquier parte es de lo más normal y se puede ver gente al lado de una fuente pública o en cualquier otro lugar haciéndolas. Debido a que el vertiginoso ritmo de vida japonés no permite muchas horas de sueño, la gente acostumbra a dormirse en cualquier sitio, y en los trenes o el metro siempre hay gente durmiendo.
Identidad grupal
Desde su infancia los japoneses son educados con una fuerte mentalidad grupal, ya que como dice un viejo proverbio japonés: “el clavo que sobresale tiende a ser aplastado”. Por ello los japoneses suelen verse a sí mismos como integrantes de un grupo con el que comparten objetivos y responsabilidades y en el cual tratan de integrarse de la manera más armónica posible.
La aceptación social
Los japoneses son especialmente sensibles a lo que los demás piensan y opinan sobre ellos. Al ser tan importante la pertenencia a un grupo, les aterra la idea de verse marginados, y se obsesionan con dar una imagen cuidada y correcta a los ojos del grupo. Por este motivo en Japón resulta tan importante seguir las normas y no crear problemas, y más aún cuando se trata de las normas de comportamiento social. Pocas cosas peores hay que ser considerado un impresentable o un alborotador, y más de una carrera ha sido destruida por las críticas, habladurías y comentarios hechos a la espalda de uno.
El valor del esfuerzo
Los japoneses valoran sobremanera el trabajo duro y el esfuerzo, especialmente en el ámbito laboral. Por ello dedican un tiempo tan desproporcionadamente grande al mismo, yendo a trabajar aunque estén enfermos y no haciendo en muchos casos uso de todos sus días de vacaciones pagadas. Asimismo, se mira de manera favorable cualquier proyecto que haya tenido un gran trabajo detrás y por el contrario no se valoran en la misma medida aquellos que aunque hayan podido tener un gran éxito hayan sido fruto de la casualidad o sencillamente hayan requerido poco trabajo.
El sentido de la diplomacia
Los japoneses son muy cuidadosos y diplomáticos a la hora de expresarse, para ellos la confrontación directa en una conversación resulta algo extremadamente grosero y violento (aunque evidentemente todo depende del contexto), y por ello han elevado hasta el nivel de arte la habilidad de decir no de forma diplomática. De nuevo y como dicen los propios nipones hay mil cosas más agradables que decir que un simple “NO”.
Saludos
Los japoneses no se estrechan la mano. Los saludos se efectúan siempre mediante reverencias: una reverencia ligera para alguien al que se ve todos los días; una más acusada para alguien a cuyo encuentro se otorga más importancia, el equivalente a un saludo más efusivo o respetuoso.
Hogares
Al entrar a una vivienda, los japoneses se descalzan y caminan sin zapatos, es una norma de cortesía básica que todo el mundo cumple. En la entrada de cualquier casa hay una pequeña zona destinada a dejar los zapatos, normalmente con un armario predispuesto para ello, en el que, en algunos casos, se pueden encontrar unas zapatillas para andar por la casa.
Comidas
Casi todos los platos japoneses se comen con palillos. En Japón, no es de mala educación hacer ruido al comer ni sorber (pero sí eructar), de hecho es costumbre, especialmente al comer fideos, que se sorben para que se enfríen según se comen. También es de mal gusto señalar con los palillos o dejarlos clavados en el arroz (ya que esto se hace en las ofrendas de los funerales) y en los restaurantes no se deja propina. También en los funerales se pasan los huesos de los cadáveres incinerados hasta la urna con palillos: por eso es muy desagradable para los japoneses pasarse cosas de unos palillos a otros. En algunos sitios se come sentado sobre un cojín en el suelo, con la comida situada a la altura adecuada. En algunos restaurantes tradicionales también se lleva a cabo la norma de descalzarse para entrar que se cumple en las viviendas, aunque no es lo habitual.
Costumbres generales
Está muy mal visto sonarse los mocos en público, es una grave grosería. Tampoco está bien visto comer por la calle ni besarse en público. Sin embargo, hacer gárgaras en cualquier parte es de lo más normal y se puede ver gente al lado de una fuente pública o en cualquier otro lugar haciéndolas. Debido a que el vertiginoso ritmo de vida japonés no permite muchas horas de sueño, la gente acostumbra a dormirse en cualquier sitio, y en los trenes o el metro siempre hay gente durmiendo.
Identidad grupal
Desde su infancia los japoneses son educados con una fuerte mentalidad grupal, ya que como dice un viejo proverbio japonés: “el clavo que sobresale tiende a ser aplastado”. Por ello los japoneses suelen verse a sí mismos como integrantes de un grupo con el que comparten objetivos y responsabilidades y en el cual tratan de integrarse de la manera más armónica posible.
La aceptación social
Los japoneses son especialmente sensibles a lo que los demás piensan y opinan sobre ellos. Al ser tan importante la pertenencia a un grupo, les aterra la idea de verse marginados, y se obsesionan con dar una imagen cuidada y correcta a los ojos del grupo. Por este motivo en Japón resulta tan importante seguir las normas y no crear problemas, y más aún cuando se trata de las normas de comportamiento social. Pocas cosas peores hay que ser considerado un impresentable o un alborotador, y más de una carrera ha sido destruida por las críticas, habladurías y comentarios hechos a la espalda de uno.
El valor del esfuerzo
Los japoneses valoran sobremanera el trabajo duro y el esfuerzo, especialmente en el ámbito laboral. Por ello dedican un tiempo tan desproporcionadamente grande al mismo, yendo a trabajar aunque estén enfermos y no haciendo en muchos casos uso de todos sus días de vacaciones pagadas. Asimismo, se mira de manera favorable cualquier proyecto que haya tenido un gran trabajo detrás y por el contrario no se valoran en la misma medida aquellos que aunque hayan podido tener un gran éxito hayan sido fruto de la casualidad o sencillamente hayan requerido poco trabajo.
El sentido de la diplomacia
Los japoneses son muy cuidadosos y diplomáticos a la hora de expresarse, para ellos la confrontación directa en una conversación resulta algo extremadamente grosero y violento (aunque evidentemente todo depende del contexto), y por ello han elevado hasta el nivel de arte la habilidad de decir no de forma diplomática. De nuevo y como dicen los propios nipones hay mil cosas más agradables que decir que un simple “NO”.
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